La nueva regla es que no hay reglas


Flat worldPor estos primeros días del 2011, además de oler a año nuevo, también huele a década nueva.

(¿Será que huele a pino fresco con lavanda – o a geranios con bergamota?) 

Así como no soy tan ingenua para creer que un simple cambio en el calendario ocasiona cambios en el mundo, también se que el mayor cambio que trae esta segunda década del siglo 21 no es evidente a simple vista.  Siendo que tampoco ha sido captado por los medios de comunicación, en este post te presento aquel cambio silencioso que tendrá gran impacto sobre tu vida laboral.

Más que otra cosa, esta nueva década trae consigo un cambio en el relieve del mundo laboral.  Evidentemente el mundo de trabajo es plano. (No te revuelques en tu tumba Cristóbal que el geográfico esta intacto)  Sin duda las jerarquías son cada vez mas planas, los espacios de trabajo más abiertos y las comunicaciones entre continentes mas fluidas y transparentes. 

Estos cambios afectan fundamentalmente como trabajamos con nuestros colegas y jefes para alcanzar metas y entregar resultados. En este nuevo periodo la nueva regla es que no hay reglas.  Mas que todo porque este nuevo terreno cambia el lente con que miramos el mundo laboral. Desde esta nueva perspectiva prima la colaboración, la co creación y el trabajo en equipo.  Se han comprobado como las formas más efectivas y sostenibles de alcanzar objetivos empresariales.  Tienen cada vez menos espacio (y voz y voto) el sabelotodismo, egocentrismo y los silos departamentales.

En un mundo plano las mujeres son iguales a los hombres. Y no es porque por fin las mujeres se volvieron mas como los hombres – o viceversa.  (Si no me crees ve a un centro comercial y mira la cantidad de stilettos en las vitrinas de las tiendas donde las ejecutivas van de compras. Después pásate por una corporación y cuenta las madres trabajando). Tampoco la razón por la cual se acabo el debate acerca de la superioridad de alguno de los dos géneros es porque una de las partes se rindió. 

Sigue leyendo para aprender por que.

Además, en este nuevo terreno plano aquellos que se especializan en carreras mas creativas y humanísticas que utilizan mas el hemisferio derecho del cerebro – como los músicos y escultores, y antropólogos y filósofos – son tan valorados y respetados por una empresa como son los contadores, abogados, y financieros. Y no es porque por fin los artistas perdieron su bohemia – ni porque los contadores pararon de ser tan sicorrigidos y ahora son mas tolerantes de los “creativos”.

Estos cambios se deben a que hoy sabemos que no existe tal cosa como que “yo soy mejor que tu” – ni viceversa.  La realidad es que tu y yo somos “diferentes” – y ambos formamos parte integral de una sabiduría colectiva.  La verdad más absoluta esta compuesta por muchos puntos de vista – por muy opuestos que aparenten ser.  Así es que las diferencias entre géneros y entre hemisferios del cerebro, no son una amenaza para ningún bando.  Mas bien esas diferencias son una fortaleza colectiva ya que si se unen y trabajan juntos, tanto los hombres con la mujeres, como los que tienden a usar mas el hemisferio del cerebro derecho con los que tienden a usar mas el izquierdo, creararan algo mucho mas grande que si trabajan en competencia el uno con el otro. En un mundo plano, ambos géneros y ambos hemisferios del cerebro tienen su lugar.  Así como en la guerra y el amor, en este nuevo terreno – todo se vale.

Si se pudiera ver desde un helicóptero, el mundo laboral del 2011 (y más allá) se vería como un todo compuesto de equipos diversos y multidisciplinarios interconectados. No existen las islas. El aceite se seca y se frena esta gran rueda productiva cuando alguna de las partes decide competir en vez de colaborar con la otra.  Son aquellos lo que saben reconocer y aprovechar las fortalezas de los demás para formar alianzas productivas los que serán exitosos en este ámbito.

Esto no quiere decir que el mundo laboral del 2011 – y del mas allá – es una utopía anárquica donde priman la flojera y la falta de competencia.  En este mundo sin reglas, reina la auto responsabilidad.  Al responsabilizarnos por nuestros resultados, mas que nunca la ambición y la competencia están vivas (y coleteando).  Lo que ha cambiado es que la competencia viciosa ha terminado y ha sido reemplazada por la competencia virtuosa.  Sabemos que la competencia más constructiva y efectiva es la que existe en nuestro interior personal.  Hemos aprendido que la auto exigencia, y auto motivación para ser cada vez mejores individuos, son lo que nos ayuda a mantener un alto nivel como profesionales.  Y entre mejores somos como individuos, mas valiosos seremos como miembros de los equipos de trabajo que se han formado formal o simbólicamente en nuestros lugares de trabajo.

Esta nueva realidad, para ti como empleado, o dueño de una empresa, no es ni buena ni mala. Así que ni saltes de la emoción ni salgas corriendo del susto. Más bien relájate que así será más fácil adaptarte a los cambios y ver las oportunidades que abundan en este nuevo terreno.

Por empezar – y que alivio porque ahora podremos hablar de cosas mas interesantes en fiestas de cóctel – se acabo el debate de si las mujeres son mejores que los hombres.  La nueva generación de mujeres sabemos que es poco productivo contestar esa pregunta. Es decir, contestarla no conlleva a mucho más que a un toque de ego – y un sentido falso de superioridad.  Si esto no fuera cierto la lista de compañías Fortune 500 estaría compuesta mas por corporaciones unisexo.  Lo mismo aplica al debate que busca responder si es mejor ser abogado o escultor. 

Si eres estudiante de universidad, este nuevo terreno te da carte blanche para satisfacer tu curiosidad intelectual.  Fueron las grandes corporaciones de consultaría como Bain & Company y Mckinsey & Company las que descubrieron, midiendo metódicamente los resultados y contribuciones de sus empleados, que aquellos con diplomas no tradicionales como antropología, filosofía e historia del arte, eran tan buenos consultores (en algunos casos mejores) que aquellos con diplomas tradicionales como la administración de empresas y la contabilidad.  Así que no entres en pánico si eres estudiante de medicina y en tu noveno semestre sientes ganas de estudiar yoga. (tomado de una historia real – haz click aquí para leer acerca de Jana)  Hoy mas que nunca, hay oportunidades para carreras hibridas.

Si eres profesional, y trabajas como abogado pero vez la oportunidad de montar una granja, no lo consideres tan descabellado.  Abundan los ejemplos de profesionales que han transferido sus competencias y experiencia a emprendimientos o carreras que solo en la superficie no se complementan.

Sin duda los nuevos comienzos – usualmente tildados por incertidumbre – traen consigo tanto emoción como nerviosismo. Emoción por las posibilidades no exploradas – nerviosismo por lo desconocido.  Siendo así, ¿como aprovecharas esta nueva realidad para avanzar en tu carrera? ¿Que tal si empiezas por reconocer las fortalezas de tus colegas?

 ¡Namaste!

2 thoughts on “La nueva regla es que no hay reglas

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