Es Lo Que No Es


Lo se. Es confuso.

Como empleados, por un lado tenemos a la constitución de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) diciendo que el máximo de horas que un empleador puede exigir a un empleado a trabajar son 48 a la semana – y 8 en un día.  El simple hecho de que exista una organización que pertenece a las Naciones Unidas, creada para proteger a los empleados, supone una relación desigual entre empleado y empleador. El mensaje implícito es “porque poco control tienen los empleados, deben ser protegidos de empleadores malvados”.

Por otro lado recibimos el mensaje de que como individuos somos responsables de alcanzar  un balance en nuestras vidas.  En vista de que el numero de horas que pasamos trabajando impacta sobre ese balance, el mensaje implícito es “como empleados estamos en control de cuanto tiempo pasamos en nuestro trabajo”. 

Entonces ¿cual es la realidad? 

¿Cómo empleados tenemos control sobre cuanto tiempo pasamos en el trabajo – y como tal no necesitamos la protección de una entidad como la OIT?  O ¿si no controlamos cuanto tiempo trabajamos, es realmente nuestro jefe (o empleador) el que tiene el control? Es decir, ¿es realmente nuestro jefe el malvado de la película?

Por mucho control que aparente tener tu empleador sobre ti, la realidad de nuestro mundo globalizado es que la empresa en la cual trabajas es un jugador mas en un juego de alta complejidad – en el cual participan incontables jugadores – incluyéndote a ti como empleada y consumidora.  Como tal, para competir lo que tu empleador necesita de ti – y de tus colegas – depende mas de fuerzas externas al negocio.  En otras palabras, no culpes a tu jefe – o busques vengarte de ella la próxima vez que te quedes trabajando pasadas las 7 de la noche.

La realidad es que estas sintiendo la fuerza de la globalización.

En un mundo aplanado por la tecnología y por tratados de libre comercio, es necesario repensar la relación de empleado-empleador. Cuando antes era suficiente marcar tarjeta como empleada para apaciguar a un jefe, ahora, si la empresa en la cual trabajas va a competir, necesita contar con empleados autónomos, enfocados en la calidad de sus resultados.  

Ha llegado la hora de entender que tu y tu empleador tienen retos en común. Trabajando unidos es como en el nuevo ámbito encontraran soluciones a estos retos y aprovecharan oportunidades. Mientras dejas eso marinando en tu mente, te recuerdo que la competitividad de la empresa en que trabajas no solamente beneficia a tu empleador. También te beneficia a ti – y a la comunidad en que vives.

Menciono esto no para asustarte, más bien para ayudarte a estar mas preparada – y a ejercer el control que tienes sobre tu contribución como empleada.  Aunque aprender ingles ayudara a tu carrera en un mundo globalizado, darás una lucha más fuerte en la medida que sigas estos tips: 

  1. Ambición – En un mundo globalizado no hay campo para delegar la ambición a tus colegas de personalidad tipo A. Tal como las empresas necesitan ser innovadoras para competir en un mundo globalizado, como empleada, ser ambiciosa es una necesidad no un lujo.  Duerme tranquila si hoy por hoy no te consideras ambiciosa. Por empezar, la ambición es parte de la esencia humana.  Es la búsqueda de ser cada vez mejor – y como tal es el motor de la evolución.  Es decir, si no fuéramos ambiciosos, como especie no hubiéramos descubierto el fuego, ni la rueda – ni lo demás que nos ha permitido evolucionar al punto en que nos encontramos hoy por hoy. Si no sientes ambición es porque esta dormida – no porque no existe en tu interior.  Tu ambición interna despertara el momento que decidas tomar responsabilidad por tus resultados.  La auto responsabilidad funciona como un suiche.  Préndela.
  2. Consciencia Global – Cada día es más evidente que no trabajamos ni consumimos en un vacío local.  En un ámbito laboral que es cada vez más global, tu competencia como empleada trasciende fronteras geográficas. Tu mayor competencia ya no se sienta en una empresa en tu misma ciudad, o país.  Tú mayor amenaza como empleada Colombiana trabaja desde una fábrica, cubículo u oficina en Estados Unidos, Brasil, China e India (entre otros).
  3. Responsabilidad Local – Si adelantas la película, la industria local solo podrá sobresalir en la medida en que tú y yo, los locales, la apoyemos y defendamos.  No es cuestión de orgullo nacional – es cuestión de sostenibilidad a futuro. Esto no es un llamado a la anti globalización, ni en contra de tratados de libre comercio. Ambos traen beneficios.  Más bien es una oportunidad para despertarte a las responsabilidades que tienes como empleada y consumidora local.

Piensa en esto la próxima vez que escojas comprar un producto hecho China en vez de uno fabricado en Colombia.  Piensa en esto la próxima vez que te sientas victimizada por un jefe – que seguro siente mas presión que tu frente a la fuerza de la globalización.

Buena semana.

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