La real (y maravillosa) historia acerca de escribir y publicar un libro, parte II


ChoiceEste post hace parte de la serie especial que celebra la publicación de mi libro ¡desArréglate! – Cambia las reglas de juego y alcanza el éxito profesional, el cual encuentras en las principales librerías y grandes superficies a nivel nacional.

Escribir y publicar un libro ha sido el proyecto de mayor duración en el cual he estado involucrada en toda mi vida (si no cuento mi matrimonio que duró 10 años..)  En un emprendimiento de esa magnitud, la toma de decisiones es inevitable, siendo que es la suma de decisiones lo que conlleva al resultado final.  Visto desde otro ángulo, si no se esta satisfecho con el resultado final, es necesario revisar las decisiones tomadas en el camino. Seguramente se encontrara el origen de la insatisfacción. El quid es que usualmente no existen opciones blanco y negro. Usualmente se nos presenta una paleta de grises de la cual elegir frente a una situación. Esto apunta a la necesidad de tener un proceso para tomar decisiones que considere mas que esto y lo otro. Un proceso robusto, que apoya resultados deseables a largo plazo, es aquel que facilita mirar varios ángulos de una misma situación. Aun en vista de la necesidad de análisis previo a una decisión – insisto en la necesidad de evitar el parálisis por sobre análisis. Es decir, es necesario llegar al borde, para volar.

Entonces ¿qué apoyó mi proceso de decisión frente a las decisiones de mayor impacto frente a escribir y publicar ¡desArréglate!? En resumen, me guié por un proceso compuesto por dos partes; la parte mental, o racional y la emocional, o instintiva.

Aunque sospecho que para algunos suena contra intuitivo iniciar el proceso de decisión haciendo uso de la emoción (conocida también como intuición), cada vez es mas evidente que aquellas decisiones que pasan la prueba del tiempo son las que inicio consultando primero con mi corazón.  Antes de desencadenar el proceso racional, establezco que quiero. Nota el uso del verbo querer – y no necesitar. Entre mas indulgente sea conmigo misma frente a una situación, mas probabilidad tengo de descubrir mi verdad absoluta. Para esto hago la prueba de la bárita mágica. Consiste en preguntarme ¿a que resultado le apuntaría si tuviera una bárita mágica – y pudiera pedir cualquier cosa? Buscar ese mejor escenario parte de mi creencia que me merezco ese mejor escenario. Te invito a creer lo mismo de ti.

Por ejemplo, antes de empezar a escribir ¡desArréglate! necesitaba decidir si escribiría de tiempo completo o si continuaría trabajando – y escribía antes de ir a la oficina y los fines de semana. Al hacer la prueba de la barita mágica descubrí que dedicarme tiempo completo a escribir era lo que mas feliz me haría. Aunque eso fue lo que termine haciendo, antes pase mi mejor escenario por el filtro de la razón.

La parte racional del proceso es bastante mecánica. Consiste en revisar los 360 grados de una situación. Requiere analizar las consecuencias a corto y largo plazo de cada una de las opciones – e identificar una opción A y una opción B. Si es necesario, una opción C.

Frente a si escribía de tiempo completo o seguía empleada, aunque mi corazón deseaba entregarse por completo al proceso de escribir, mi razón veía cuentas por pagar a corto y a largo plazo. Entonces le hice una oferta a mi corazón.  Antes de plasmar la primera letra sobre aquel documento Word en blanco que se convirtió en un manuscrito de mas de 400 paginas, consulte la opinión de varias personas en el mundo editorial acerca de mi idea y mi habilidad de escribir. Con varios vistos buenos en mano, y un proceso de investigación empezado, mi decisión fue un híbrido entre mi corazón y razón. Mi plan inicial fue arriesgar solo 3 meses escribiendo de tiempo completo hasta finalizar el primer borrador de ¡desArréglate!. De esa manera manejaría mi riesgo como escritora de un primer libro.

Una vez finalice el primer borrador, antes de arriesgar mas tiempo, se lo mostré a una amiga que es escritora y editora. Una vez recibí su visto bueno, procedí a invertirle mas tiempo y capital. Contrate a una editora quien me ayudo a pulir el manuscrito y a prepararlo para presentarlo a casas editoras.

Aunque al final mi corazón consiguió lo que quiso, fue un proceso pausado y bien pensado – y no eufórico. Eso le infundio sostenibilidad a mi decisión.

Es cierto que Los Rolling Stones dicen que “…You can’t always get what you want, But if you try sometimes, well, you might find, You get what you need..”.  Mi naturaleza no conformista dice: “Aunque es posible que al final no se obtiene exactamente lo que se quiere, la probabilidad de alcanzarlo – o mismo acercarte – incrementa si sabes cual es tu mejor escenario.”  Hace mucho mas sentido empezar por la cima – y descender – que jamas tener la opción de llegar a tu cima por el simple hecho de no saber cual es.

Buena semana.

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