Vida después de la pasión


¿Será que el premio mayor de nuestra vida laboral es trabajar en algo que nos apasiona?   ¿Y si por x, y o z, el bus de la pasión nos dejó, será posible sentir emoción, motivación e incluso derivar satisfacción y bienestar de nuestro trabajo?

Picando piedras a mano, untada de barro hasta detrás de las orejas*, algo que sin duda no me apasiona, descubrí que aunque no nos apasione desempeñar una actividad, es posible permanecer motivados siempre y cuando estemos trabajando hacia un fin que esta en línea con lo que valoramos.  Cuando sentimos que lo que hacemos tiene un propósito más grande que la actividad en si, tendemos a derivar satisfacción de nuestro trabajo.  Al estar de acuerdo con la visión de la organización en la cual trabajas, notarás que sentirás energía para desempeñar tareas que no son de tu absoluto agrado.  Es decir,  harás lo que toque para contribuir a esa visión – en la cual crees.

Si por el contrario la visión de la empresa en la cual trabajas choca con lo que es importante para ti, posiblemente podrás permanecer trabajando en la organización – mas no harás tu mejor trabajo.  Posiblemente te regirás por la ley del mínimo esfuerzo y no buscarás maneras de mejorar tu desempeño.  Simplemente no sentirás la energía para hacerlo.  Cosa que incurre un costo de oportunidad para ambos partidos.

Esto apunta a que sentir pasión, aunque es deseable en una vida laboral, no es la única fuente de motivación, satisfacción y bienestar.  Siendo esto una excelente noticia para los que se les pone la mente en blanco frente a aquella pregunta que es el ultimo grito de la moda entre los coaches ejecutivos “¿Y a ti, qué te apasiona?”.

Duerme tranquilo si en vez puedes identificar que es importante para ti, “¿qué valoras?”.  De la misma manera, procura saber que no es importante para ti.  Con esta información en mano, seguramente encontrarás un puesto del cual derivarás bienestar y satisfacción.

Buena semana.

 

*Picar piedras con lo que muchos no considerarían una herramienta apta para dicha labor, fue una de las tareas que desempeñé (con gusto) como voluntaria en una misión de construcción de casas organizada por Un Techo para mi País.  Aunque aun me duelen músculos que no sabía tenia, mi alma irradia satisfacción.  ¿Quien se le mide a la próxima misión?

¿Te gusta la imagen? Gracias Charles C. Ebbets.

 

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