La compasión no es solo para monjes


Después de seis meses de ausencia, esta semana decidí regresar a mi practica de Bikram yoga.  Buscando motivarme, desde la noche anterior me prepare, acostándome mas temprano que lo usual, y empacando mi mat y toalla.  Procurando llegar sin afán, salí de casa a las 5:40 AM cuando aun el sol no terminaba de asomarse.

Aunque fui a clase buscando estirar mi cuerpo y desconectarme de mi mente, al llegar al estudio, en típico estilo de la filosofía Yogui, encontré algo que no buscaba; una lección en liderazgo camuflada como un ejercicio de compasión.  Ya que luego de mas de 12 horas de anticipación y preparación, al llegar a la puerta del estudio a la 5:50am, me informaron que no habría clase ese día debido a un daño en los equipos de calefacción.

Al registrar la información en mi mente, he podido optar por ser autoritaria. Y seguidamente lanzarme a regañar a la señora que estaba atendiendo el estudio, regresar a casa a Twittear sobre lo ocurrido y escribirle un correo electrónico a la dueña del estudio diciéndole que eventualidades de esa índole son inaceptable ya que se debe ser preventivo y revisar los equipos la noche antes – no 15 minutos antes de clase. Hacer eso me hubiera dejado sin hacer ejercicio ese día – y seguramente de mal genio el resto de la mañana.

En vez escogí el camino de menor resistencia y mayor compasión.  Es decir, si yo me había visto afectada por el daño en el equipo, ¿se imaginan lo que le afecto a la dueña del estudio la perdida de los ingresos de una sesión?  (Piensa en renta, nomina y demás)

Así que luego de registrar lo que me habían informado, pause, considere mis opciones,  y me regrese los audífonos de mi iPod a los oídos, escogí la canción de Sheryl Crow Are You Strong Enough to be My Man, di media vuelta y empecé a caminar a casa, gozándome el sereno mañanero que mojaba mi pelo.  En vista de que eran las 6am, al llegar a casa recogí mis zapatos especiales para montar bicicleta y salí de nuevo, esta vez al gimnasio donde alcance a llegar a clase de Spinning a las 6:20am.

Entonces ¿que tiene que ver la compasión con el liderazgo?  ¿Acaso los lideres de talla mundial no son autoritarios, siempre tienen la razón y como tal se pueden dar el lujo de gritar a todo pulmón?

Si eso crees, sugiero reconsideres.  Ya que líder no es aquel que se estanca en un valle de emociones.  En vez, el verdadero líder es aquella persona con la capacidad de responder racionalmente ante cualquier situación, encontrar soluciones hasta a las pequeñas eventualidades que se presentan a diario – y recobrarse rápidamente para seguir liderando.

Como cuando se daña el equipo de proyección antes de una presentación. O cuando el cliente al cual se viajo a otra ciudad a visitar amanece enfermo y no llegara a la reunión – y llama a excusarse una hora antes.  O cuando el empleado encargado de procesar un despacho al cliente más importante tiene una emergencia en casa – y ese día no llegara a trabajar.  Y así sucesivamente, como en un partido de tenis, personas y situaciones a nuestro alrededor nos tiran bolas, unas más rápidas y con más spin que otras.  Entonces la pregunta es, ¿que tan preparada estas para responderlas, ganar el punto y seguir jugando? ¿Qué tan preparada estas para ser líder?

Sin duda que la respuesta no reside en reaccionar emocionalmente y dejarse achicopalar por la situación.  Esto detonaría un efecto de domino o posiblemente una avalancha en tu día. Y poco de líder tiene.

Entonces ¿como logras responder pausada y racionalmente y recuperarte rápidamente para seguir en el juego?  Es decir, ¿que hay detrás de una respuesta compasiva? (Pista: No es amor ni olor a incienso)

  1. Filosofía – Tu filosofía, o lo que crees, influye sobre tus acciones y decisiones, estas a su vez influyen sobre los resultados que obtienes.  Entonces si buscas cambiar tus resultados, presta atención a tu filosofía – y cámbiala.  Entiende que como respondes ante situaciones, sea que explotes o respondas con compasión, poco tiene que ver con tu experiencia laboral.  Más bien esta directamente relacionado con tu filosofía.  Si crees que todo tiene solución, así es.  Si crees que eres victima de situaciones y que todo lo malo te pasa a ti, así es. Vale anotar que para encontrar soluciones es necesario buscarlas, ya que estas, aunque existen, pocas veces caen del cielo.
  1. Responsabilidad (o Culpa) – Aunque a primera vista parezca que requiere mas esfuerzo tomar responsabilidad e idear soluciones a problemas, que echarle la culpa a los demás, la realidad es que con la toma de responsabilidad también viene el control.  Como tal,  el mundo laboral es considerablemente menos hostil y más ameno para los que se apropian de situaciones, que para aquellos que permanecen en la periferia apuntando dedos y evadiendo responsabilidad.  Los primeros creen que “yo no tengo la culpa que esto sucedió, pero si tengo la opción de responder con soluciones e ideas.”  Enfrentada con un reto, acuérdate que la ley del mínimo esfuerzo va de la mano con la ley del mínimo retorno.
  1. Temple – Si observas bien, los deportistas de talla mundial tienden a estar alertos en todo momento y a desplazarse con rapidez sobre el campo de juego.  En ningún momento se les ve arrastrar los pies – mismo cuando caminan a la banca para descasar.  En el campo laboral eso traduce a mantener nuestra energía fluyendo constantemente durante el transcurso de la jornada laboral,  pensar en la marcha y trabajar con un sentido de urgencia. Te garantizo que eso no se logra tomando más café – o Red Bull.  Lo logras tomando tu carrera en serio y sabiendo que el éxito sostenible se alcanza entregando lo mejor de ti todos los días, momento a momento.

Buena semana.

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