¿Un mal necesario?


partnershipSe puede decir que las sociedades son un mal necesario en el mundo de los negocios.  Ya que a pesar de que trabajar con socios tiende a ser un reto – en el mejor de los casos – aun es el modelo preferido de muchos para lograr más en el mundo de los negocios.  Esto me quedo clarísimo al consultar con personas que llevan décadas entrando y saliendo de sociedades. Si, para escribir este post consulte con aquellos que llevan años ganando y perdiendo como socios.  Son personas que, aunque en ocasiones han salido desfavorecidos (nota el uso del plural), continúan buscando socios para ser mas efectivos y para alcanzar mas. 

NOTA: Si eres empleada – y estas ahí sentada pensando que esta información no tiene que ver contigo ya que como empleada no eres socia de tu jefe – escucha bien. Un contrato laboral es evidencia de que la relación entre un empleado y un jefe es una sociedad.  Evidentemente es una sociedad diferente a la que existe por decir entre los socios de la Nacional De Chocolates o Corona. Pero solo en los detalles. Sin duda, como empleada tú eres socia de tu jefe – y tal como cualquier otro socio – al firmar el contrato acordaste a los términos que te ofrecieron.  Entre mas te consideres socia de tu jefe, que trabajas con ella, y no para ella, podrás tornar más la balanza a tu favor – y además contribuir más a la relación.

Así que escucha bien – que lo que te voy a decir puede cambiar tu vida laboral – y por asociación tu vida en general.

1. Para sobresalir en sociedad se necesita mucho más que química personal.  La regla cardinal para entrar en una sociedad es No confundas química con competencia.

Indudablemente la química entre colegas y socios es importante ya que en la practica nos llevamos bien con algunos sin mucho o con poco esfuerzo – y con otros, no importa que tanto nos esmeremos, simplemente la relación no fluye. La tendencia es creer que se es más efectivo con aquellos que tenemos mejor química.  Por lo tanto es crucial preguntarnos si estamos confundiendo comodidad con productividad. Para mirar más allá de la química, evalúa bien a tus futuros o actuales socios. Te recomiendo sacar lápiz y papel – o una hoja de Excel.  Analiza cuales son sus fortalezas.  Es decir, ¿que traen a la mesa que tu no?  Tan importante como es saber esto, también se honesta acerca de sus debilidades.  Pregúntate ¿que deberás complementar tú – ya que ellos no lo aportan a la sociedad?  ¿Será capital? O ¿será información, contactos?  Con datos y hechos a la mano, toma una decisión – no antes.  Veras como dura mas la sociedad. 

2. La ley de la impermanencia aplica.  Al igual que en la vida en general, en el mundo de los negocios nada dura para siempre.  Si aun crees que saco esta filosofía del último monasterio Budista que fui,  te recuerdo de Enron y Arthur Andersen.  Siendo así, aun cuando tomamos precauciones y analizamos la situación con hechos y números, hay sociedades que se disuelven. 

Entonces ¿como puedes identificar el momento para disolver una sociedad? 

  1. Se perdió la emoción.  En ocasiones pasa que ya tu o tus socios – o los dos – no se sienten emocionados de trabajar juntos. Si, es tan simple como eso.  Si día tras día te despiertas con el pensamiento de que ya no quieres trabajar con alguien, eso es una señal valida.  Claro esta que hay que persistir – y buscar maneras de arreglar las situaciones. Pero si luego de un tiempo prudente de intentar mejorar la situación, aun sientes como si tuvieras una piedra en el zapato por estar en una sociedad, es tiempo de considerar otras opciones.
  2. Tus socios se tornan defensivos o cínicos – o ambos.  Hay ocasiones cuando tus socios niegan que algo negativo esta pasando – pero contradictoriamente te culpan a ti por los malos resultados.  también es común que tus socios se tornen defensivos ante situaciones retantes – y como consecuencia nieguen toda responsabilidad – y acudan a culparte.  La forma mas fácil de identificar cuando esto ha pasado en una sociedad es cuando sabes (con hechos y números) que algo anda mal – y estas dispuesta a buscar soluciones y pedir ayuda. Sin embargo te encuentras a un socio cerrado, cínico, que en vez de buscar soluciones, esta buscando culparte.  (Esto es aun mas evidente cuando recibes correos electrónicos extensos llenos de culpa y rencor)  Cuando esto pasa, es evidente que tu socio ya no esta jugando en tu equipo – en vez se ha tornado en un adversario.

Entonces ¿cual es la mejor forma de terminar una sociedad para garantizar que pierdas lo mínimo posible – o que ganes lo máximo posible?

  1. Desde el principio reconoce tus contribuciones.  No esperes a que un socio rabioso (o resentido) reconozca lo que tú contribuiste a la sociedad.  Es muy posible que al tornarse emocional desacredite tus aportes – esos aportes que celebro durante los momentos de gloria.   Siendo así, escribe una lista de todo aquello que tú aportaste – hasta lo más mínimo. Esto te dará seguridad al negociar la disolución de la sociedad.
  2. A pocos les gusta la confrontación.  Es obvio, la confrontación es una de esas situaciones incomodas en la vida.  Enfrentar a otros no es como irse a comer un helado.  Todo lo contrario, sabe a amargo. Por lo tanto tendemos a evadir confrontaciones.  Piensa en eso cuando estés buscando coraje para enfrentar a tu socio.  Acuérdate de aquel antibiótico amargo que te dio tu mama – que te quito el la fiebre casi que de inmediato.  Entonces mira más allá de esos pocos minutos de incomodidad – y piensa la paz que sentirás cuando resuelvas la situación.
  3. No consideres la primera oferta – no importa cual sea.  Esto es quizás lo más importante para salir ganando.  (así que pon atención).  Tu socio te ofrecerá términos para disolver la sociedad.  No importa que te ofrezca, no aceptes su primera oferta.  Mejor aun, recházala con drama.  Si, leíste bien.  Cuando un socio – que esta a punto de convertirse en ex socio te ofrezca términos – arma cantaleta.  Hacer esto te garantizara que te ofrezca más.  Es naturaleza humana.  Mas que ganar – los seres humanos buscamos ser aprobados por otros.  Entonces tu socio, en busca de tu aprobación, te ofrecerá más.  Es así de simple.  Inténtalo y veras.  Si no haces caso, y en vez aceptas la primera oferta – ya sea porque quieres una rápida disolución o por miedo – perderás la oportunidad de recibir más. Te lo garantizo.
  4. Muchos dicen que nadie gana cuando una sociedad se disuelve.  Yo estoy rotundamente en desacuerdo.  Aparte del patrimonio que queda – si es que queda – también quedan lecciones valiosas.  Lecciones que ninguna otra experiencia aportara a tu vida profesional.  Son lecciones que te harán crecer como profesional.  Así que escríbelas – analízalas – te las ganaste y es algo que tu ex socio, ni nadie podrá quitarte.

Ahora si, vez y busca un socio para lograr mas en el mundo de los negocios.  Ya sabes, que en guerra avisada…

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